ROLLING STONES - Enero de 2001
“EL SOCIO DEL SILENCIO”
Casi en secreto, MARIO PARMISANO, el tecladista argentino de Al Di
Meola, vuelve a Buenos Aires a presentar su primer disco solista.
QUE TIENE EN COMUN Estela Raval y David Lebón, Herbie Hancock
y Sergio Denis, Sandro y Soledad, Steve Gadd y Guillermo Guido, Joe Zawinul
e Isabel Pantoja? Respuesta: todos compartieron escenario con el tecladista
y compositor Mario Parmisano, un argentino que en 1993 descubrió
que semejante currículum no le alcanzaba y viajó a New York
para una prueba con Al Di Meola.
El versátil Parmisano (que grabó en 1986 Fotos de Tokio
como parte de la banda de Pedro Aznar y que en 1992 arregló junto
a Lebón las canciones del taquillerísimo film Tango Feroz
) había conocido a Di Meola cuando éste vino a hacer unas
presentaciones con su banda eléctrica. Cautivado, compró
el C.D. World Sinfonía, del guitarrista, para descifrarlo en el
viaje; vendió todos sus teclados y se mandó.
Encontró a Di Meola en el club de Jazz Blue Note, del Grenwich
Village,; se probó y “a los diez días estaba volando
a París para empezar la gira”: un tour de 3 meses que lo
llevó hasta la China. Firme en el plantel del quinteto de Di Meola,
Mario enfrento el desafío de radicarse en Manhattan. “Allá
viven cinco mil músicos que tocan bárbaro, lo que me obligó
a estudiar varias horas por día para estar preparado siempre”,
confiesa. Y agrega: “ Es que hay obras de Di Meola para las que
no me alcanza la mesa: tiene 17 páginas, parecen música
clásica...”.
Esta historia viene a cuento porque Mario Parmisano toca en la Argentina
el 12 y 13 de éste mes, presentando “Desde el laberinto”,
su primer C.D. solista después de una vida de colaboraciones. “Es
un disco de Jazz Contemporáneo en el que, a diferencia de mi trabajo
con Di Meola, me permitió jugar también con ritmos folcklóricos”,
cuenta.
Con Guillermo Vadalá en bajo, Alejandro Santos en vientos y José
Luis Colzani en batería,
el cuarteto de Parmisano toca temas propios, de Yellow Jackets y Chick
Corea, haciendo gala de un bajo perfil que ya resulta una mezcla de estigma
y satisfacción. “En la Argentina, para ser considerado artista,
tenés que ser un Súper Star y andar en Limousine”,
afirma. “En Europa y los Estados Unidos, ya por ser músico
sos considerado un artista...”, aunque estés de Jeans y zapatillas”.
Conciente de estar haciendo “una música que no suena nunca
por radio y que tiene pocos lugares para su difusión”, Parmisano
disfruta de la coincidencia de encontrarse en Buenos Aires con sus compañeros
de banda. Después de una gira que lo llevó por Polonia,
Dinamarca, Bulgaria, España, Alemania y Francia, a raíz
del lanzamiento de “La gran Pasión”, el último
C.D. de Di Meola, que lo mantuvo ocupado pero contento: “yo continúo
el camino iniciado por otro argentino, el bandoneonista Dino Saluzzi,
que incorporó temas de Piazzolla en el repertorio de Al. Siempre
hacemos una versión de “Tango Suite”.
Y ahora en éste disco hay tres obras de Astor, ejecutadas junto
con la Sinfónica Toronto:”Libertango, Soledad y Doble Concierto”.
ADRIAN D’AMORE
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